Miedos

Lunes otra vez, y de nuevo a empezar otra semana aprendiendo cositas sobre nosotros mismos, sobre cómo llegar a lo que queremos SER, evitando todo lo que nos lo impide.

Pues bien, de eso mismo os voy a hablar hoy, de algo que nos impide yo diría casi a diario el llegar a nuestros sueños, los miedos.

“Los miedos son pruebas que nos da la vida para hacernos más fuertes”, eso es… los miedos son pruebas y obstáculos que la vida decide ponernos en algún momento para derribarlos, para poder decir, “miedo, tú no vales más que yo”

Habrá gente que dirá, “bah, si yo no le tengo miedo a nada”… y a esa gente le diré que piense un poco si alguna vez en su vida ha dejado de hacer algo porque había una fuerza que lo echaba para atrás…

¿Cómo se encuentran esos miedos?, hoy os voy a dar unos pasos para poder encontrar, o al menos saber cuando es un miedo lo que nos rodea… y sobre todo, como afrontarlo.

  1. TOMAR CONCIENCIA.

Para eliminar el miedo es importante comprender cuáles son sus bases, qué lo causa y por qué viene a nuestras vidas; es decir, es necesario TOMAR CONCIENCIA de que vivimos-actuamos movidos por el miedo.

Crecer y desarrollarse tiene que ver con tomar conciencia de nosotros mismos, de nuestras fortalezas y debilidades, de nuestras necesidades y deseos, como punto de partida para entender por qué actuamos como lo hacemos ante las cosas que nos ocurren.

Los procesos de coaching se dirigen, en primer lugar, a ayudar a que las personas tomen conciencia de qué hay detrás de la manera en que se comportan; sólo cuando aprendemos a mirar al miedo, cuando dejamos de esconderlo y evitarlo… generamos posibilidades para controlarlo.

2. GESTIONAR PENSAMIENTOS LIMITANTES.

Una vez identificado el “lugar” desde el que actuamos y vivimos; una vez conocidas las necesidades y creencias que sustentan nuestros hábitos de actuación, es necesario actuar para modificar el patrón de pensamiento que sostiene nuestros miedos y nos impide generar acciones alternativas.

Todo ésto implica:

  • Identificar cual es el problema, la dificultad concreta.
  • Aprender a separar los hechos de los juicios.
  • Mantener el foco en la cuestión a resolver, sin dispersión, sin ruidos, facilitando el proceso y no “yéndonos por las ramas”.
  • Aislar la cuestión a tratar de otros pensamientos, situaciones o  elementos que pudieran interferir, concentrando la energía.
  • Cuestionar la manera que tenemos de observar las cosas que nos ocurren.
  • Trabajar las creencias limitadoras: ampliar la perspectiva para desarrollar la capacidad de relativizar, sustituyendo la creencia limitadora por otra más positiva para poder cuestionar su validez.

3. SENTIR.
Implica darnos la oportunidad de “deshacer el nudo”… emocional y corporalmente hablando.
Implica localizar las sensaciones físicas del miedo, que es energía estancada, para que podamos volver a fluir; a veces la puerta de salida es el llanto, en ocasiones es la risa, en otros momentos, es la respiración…
Sea cual sea el camino, lo importante es ayudarnos a disolver la emoción negativa, capacitándonos a posar una mirada serena en la misma realidad, generando mecanismos para afrontarla de manera más constructiva.

Prácticas cada vez más extendidas como la risoterapia, la meditación o la relajación profunda, tienen como objetivo estimular ese escenario emocional alternativo que ayude a despertar la energía interna que permita despejar el camino para que emerjan nuevas posibilidades.

4. ACTUAR.
El coaching se dirige a resultados; pretende, sobre la base de la reflexión, estimular a la persona para que pase a la acción.
La acción implica en muchos casos, desapegarse, soltar lastre. Desapegarse entendido como esa acción consciente y responsable que nos ayuda soltar aquellas creencias, costumbres y pensamientos, que quizá sirvieron en su día, pero que hoy no sirven, porque nos lastran, nos impiden crecer.
Desapegarse es decidir, responsable y a veces dolorosamente, desprendernos de nuestros frenos; sustituir la dependencia por el coraje para enfrentar aquello que tememos y actuar, conscientes y constantes, hasta construir una nueva posibilidad.

El antídoto del miedo es descubrir quienes somos realmente, qué necesitamos, qué deseamos. Cuando conectamos con nuestra naturaleza, con nuestro “yo real”, desde una posición honesta y sincera generamos la posibilidad de actuar desde una posición auténtica y caminar hacia aquellas metas que contribuyan a nuestra felicidad.

 

 

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