La productividad de la sonrisa

Buenas y acaloradas tardes. Hoy vengo un poco en plan reivindicación de sonrisas ya que ayer vi una escena cotidiana que existe, por desgracia, en muchísimos trabajos de cara al público.

Todos sabéis, o si no la mayoría de quienes me seguís, y si no, pues os lo vuelvo a contar…yo estuve de baja en mi anterior empresa por temas de ansiedad y depresión debido al estrés que me causaba o más bien pienso ahora que es, una mala absorción de las críticas.

Yo empecé a estar mal cuando se me juntaron varias cosillas, pero primordialmente era el trabajo, el estar sola en un ambiente laboral, o al menos sentirme sola. El pasar de un trabajo donde era muy reconocida como una de las mejores trabajadoras y la mejor vendedora de la empresa a situaciones tipo “es que tú no sabes vender”… Ya me dí cuenta que no estaba muy bien cuando un cliente me dijo: “que cara de amargá tienes, tienes que ser más simpática con los clientes”, cuando os prometo que yo era la simpatía pura y dura…

Empecé a no querer levantarme por las mañanas, a no querer ir a trabajar, a ponerme a llorar a lágrima viva una hora antes de tener que irme a desempeñar mis funciones, etc etc… Ahí ya me dí cuenta que algo fallaba, que no era yo, y que tenía que hacer un “break”.

Bueno, si echáis la vista a los comienzos de mi blog os cuento un poco más… Hoy vengo más bien a contaros una situación que viví ayer.

Fuimos mi pareja y yo a una de las cadenas más grandes de comida rápida, (sí, nos saltamos un poco la dieta…). Cuando nosotros llegamos no había nadie en la cola, el chico nos atendió y nos dimos cuenta que era un poco nuevo, o por lo menos nuevo en caja. Nos atendió a nosotros y tomó unos 4 o 5 pedidos más que iban viniendo detrás de nosotros, hasta que la cola se hizo bastante grande. Aquello no avanzaba y nuestro pedido tampoco.

El chico tuvo varios problemas para ticar pedidos, para cobrar, tuvo que hacer modificaciones, clientes enfadados porque les cobraban de más, nosotros un poco desesperados de ver que nuestra comida estaba hecha y nadie nos ponía el pedido. De repente un chico (creemos que era el encargado) salió a ver que pasaba, nosotros pensamos que le ayudaría al pobre muchacho, pero cual fue nuestra sorpresa que lo único que le dijo al chico que estaba en caja fue “no tomes más pedidos y pon los que tienes ya ticados”, y el gran encargado se fue de allí sin ni siquiera modificarle el pedido al muchacho que necesitaba ayuda. Y ni hablar de vaciarle los pedidos que ya tenía ticados… se dignó a poner un par de helados y ahí nuestra comida enfriándose. (Os prometo que estuve apunto de entrar yo a ponérmelo, después de 9 años en un sitio similar, sé como se hace).

Bueno, después de más de 20 minutos esperando nuestro pedido, entraron las personas de las 20:00 a su turno, y nos dieron nuestro pedido.

Os vengo a decir todo esto porque ya que esto es un blog de coaching, el coaching empresarial está muy a la orden del día.

La motivación empresarial existe, y si tu a un empleado, y más cuando es nuevo, le das una pequeña ayuda, le explicas cómo tiene que poner esos pedidos, o simplemente le dices “no te preocupes, yo te ayudo”, esa persona va a trabajar mucho mejor que si el encargado del turno simplemente le dice “tienes que poner los pedidos”, encima con cara de cabreado.

Este tipo de cadenas están acostumbradas a “pruebo a una persona un fin de semana, si no me vale, otro entra”. Pero claro… ¿no sería mejor entrenarlos para que sean los mejores?.

Sin más os dejo con una breve pregunta:

¿En qué te fijas tú cuando entras en un comercio?

Un abrazo gigante para todos.

 

 

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2 comentarios en “La productividad de la sonrisa

  1. Anabel ®© dijo:

    La simpatía es fundamental de cara al público pero sobre todo debe haber buen rollo entre los compañeros para que ese negocio funcione. Si eso no es así, está destinado a medio o largo plazo al fracaso. Y sobre los comentarios que te puedan decir en tu trabajo, nadie vale más que tú, que nada ni nadie te robe tu sonrisa. Un abrazo

    Le gusta a 1 persona

    • eugecoach dijo:

      Totalmente de acuerdo contigo Anabel!! El problema de las grandes empresas y donde hay mucha gente trabajando es que los propios empleados valoran más la competitividad que el trabajo en equipo… por desgracia, es así…

      Hubo una época que me robaron la sonrisa pero desde hace un tiempo ha vuelto a renacer, y sigo trabajando en ello.

      Millones de gracias por tu comentario!

      Me gusta

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